Fotografía: Cartografía de lo Invisible

«Antes de escribir una palabra, ya he mirado. La fotografía es mi primer borrador del mundo: el instante en que la luz decide quedarse quieta el tiempo suficiente para que alguien la vea.»

En esta sección comparto mi otra forma de narrar: la que no necesita palabras. Si mis novelas cartografían mundos imaginados, mi cámara cartografía este, el real, el que tengo delante cada noche frente al telescopio o cada tarde caminando por la costa asturiana.

Fotografío por la misma razón que escribo: para intentar sostener, aunque sea un segundo, algo que de otro modo se perdería. Un cielo que no va a volver a ser exactamente ese cielo. Una luz de atardecer sobre el mar que no se repite dos veces igual. El gesto pequeño de un lugar que, si nadie lo mira con atención, nadie lo recuerda.

Dos miradas conviven en mi objetivo, las mismas que conviven en toda mi obra:

  • El rigor del cosmos: noches enteras frente al telescopio, persiguiendo la luz de estrellas que llevan viajando más tiempo del que yo llevo vivo. Astrofotografía como ejercicio de humildad: recordar lo pequeños que somos y, aun así, lo mucho que merece la pena mirar hacia arriba.
  • La bruma de Asturias: el paisaje que adoptó a este madrileño de nacimiento. Mar, niebla, piedra y verde, capturados no como postal, sino como se captura un estado de ánimo.

No busco la foto perfecta. Busco la foto honesta: la que se parece a cómo sentí ese momento, no solo a cómo se veía.

Aquí abajo, una muestra de lo que mis ojos han decidido no dejar pasar de largo.